domingo, 9 de enero de 2011

un agujero en una inmensa pared


cuando abrí los ojos para ver que llovía
vi un tubo fluorescente. la luz, pensé.
con mucho esfuerzo abrí más los ojos y
vino flotando hacia mi una imagen de la virgen de luján
con atuendo ochentoso y unos ray ban de marco blanco.
¿otra vez vos? le dije en voz alta, cuentan.
de golpe se volvió , ahora con su vestido real, al estante frente a mi cama,
que segundos después advertí que era una camilla
y que la que yo creía que era Elena
era nada más ni nada menos que una enfermera.




ya no se distinguía qué era lo que sonaba
y el piso estaba húmedo
cuando llegaron ellos con la novedad.
después del pinchazo lo último que recuerdo que vi fueron los azulejos celestes
con la pintada que pide no más promesas sobre el bidet.

1 comentario:

Esa, la de ahí arriba dijo...

jajajajaja


borracha


asi me gusta


o...mmm...no, para...mmm...no neeena!!